quinta-feira, 11 de setembro de 2008

35 ANOS DO GOLPE FASCISTA DOS EUA CONTRA A DEMOCRACIA CHILENA

Homenagem 35 anos depois : Em frente ao palácio La Moneda, óculos gigante de Allende, monumento à memória histórica




La Moneda em 11 de setembro de 1973: A democracia em chamas.




Ha 35 anos o mundo assistia o ataque fascista ao Palácio La Moneda, sede do governo Chileno. Um ataque que iniciava um dos golpes mais brutais contra a democracia e o povo daquele país. O golpe já estava sendo preparado desde o primeiro dia após a posse de Allende em 1970. Planejado pelo Departamento de Estado dos EUA junto com a burguesia chilena, o golpe de 11 de setembro de 1973 foi o ápice de um processo que iniciou com greves patronais, sabotagens, assassinatos de militares leais a constituição, campanhas midiáticas de terror e todas as ações que buscavam minar o governo da Unidade Popular. Pela primeira vez na história , Allende levava a diante o seu sonho de construção do socialismo pelas vias da institucionalidade burguesa. Buscava, concretizar uma democracia popular e socialista baseada no projeto da Unidade Popular, construído ao longo de muitos anos de organização operária. A "via chilena" como ficou conhecida a experiência do socialiso chileno, era acompanhada com atenção no mundo todo. Os mais céticos chamavam Allende de reformista, que procurou contemporizar com uma direita fascista e não preparou o povo para o embate decisivo, outros procuram compreender o processo a partir das convicções do próprio Allende, que acreditou na democracia, como um processo de representa realmente o poder do povo e, portanto, deve ser respeitado por todos aqueles que se dizem democratas. Allende pagou com a vida a comprovação de que a direita não é e nunca será democrática no sentido de possibilitar que a maioria decida seu futuro. No momento que seus interesses de classe estão ameaçados a democracia é pisoteada sem nenhum escrúpulo, foi o que ocorreu não só no Chile mas em todos os países que de alguma forma ousaram construir projetos que contrariavam os interesses da classe dominante.

A derrota da "via chilena" e do sonho de Allende, não significam que ele estava equivocado, significa que é necessário sim estar preparado para garantir a continuidade do processo democrático quando ele se radicaliza, isso significa, estar armado contra os inimigos da democracia. Allende provou que não é necessário um golpe de uma vanguarda exclarecida para implantar o socialismo, é possível construir um processo de acúmulo de forças do campo popular com um projeto claro e compreensivel de transformações no sentido da radicalização da democracia, isso pressupõe democracia econômica, através de uma economia associativa, cooperativizada, no qual os trabsalhadores auto gestionem a produção e os serviço, uma democracia política, através de instrumentos de participação nas decisões de forma direta. Entretanto, é fundamental ter claro que a burguesia que perde poder não ficará de braços cruzados. Estar preparado para a reação fascista é grande lição que podemos tirar do processo chileno. A luta e a vida de Allende não foram em vão, constituem o patrimônio ético e revolucionário da esquerda latino-americana.



Para recordar aquele trágico 11 de setembro de 1973, publicamos na íntegra o último discurso de Allende na Rádio Magallanes, um dos pouco meios de comunicação leais ao projeto socialista. Esse discurso é um verdadeiro líbelo para as futuras gerações que como dizia Che Guevara, levantarão as mãos para empunhar os fuzis e novos gritos de guerra e de vitória.



ALLENDE VIVE E VIVERÁ NA LUTA DE TODOS OS POVOS



9:10 A.M. Radio Magallanes

Seguramente, ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de radio Portales y radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción. Que sean ellas un castigo moral para quienes han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director general de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar!
Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena, reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo a ustedes, sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases que defendieron también las ventajas de una sociedad capitalista.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder.
Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

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