quarta-feira, 18 de junho de 2008



Cuba, autogestão e renovação do Socialismo


No dia 01 de janeiro de 2009, a Revolução Cubana completará meio século de existencia. Essa data marca não só o período da revolução como de resistência de um povo por sua soberania. Uma resistencia que é construída a partir de valores e principios que não se negociam, valores de solidariedade, justiça, liberdade, democracia participativa, socialismo.
Cuba não foi exportar a revolução, pois revolução não é algo exportado, ou é fruto da luta concreta de cada povo ou não é. Mas Cuba nesses 50 anos exportou solidariedade. Existem milhares de médicos, professores, técnicos, ciêntistas cuubanos espalhados por diversos países do terceiro mundo, naqueles países que não despertam nenhum interesse para as grandes potencias porque sua maior riqueza é o povo e isso, para o Império, não tem valor algum.
Cuba nesse meio século também exportou idéias, inovou, recriou a idéia de Che do "socialismo do homem novo", enfrentou a queda do chamado "socialismo real" e agora mais uma vez surpreende quando, diferentemente do restante da esquerda mundial, inicia, a partir de debate aberto de militantes socialistas sobre o futuro do socialismo cubano, a elaboração de proposições no campo econômico, e o que mais surpreende é o resgate do mais original dos conceitos marxistas, que esteve relegado durante muitos anos ao esquecimento, tanto por incapacidade da esquerda como por um dogmatismo stalinista que impediu o desenvolvolvimento dialético da teoria marxista. Me refiro ao tema da AUTOGESTÃO SOCIALISTA.
São muitos os textos de cubanos socialistas que estão circulando na internet sobre o tema da renovação do socialismo e da revolução no sentido socialista e não no sentido do retrocesso como querem os capitalistas de plantão que acreditam que sem Fidel a revolução cubana tem seus dias contados. Crêen que povo cubano aceitará a lógica genocida do capitalismo contemporâneo como alternativa ao socialismo. Ao contrário, a ideia de renovação do socialismo a partir da retomada do tema da AUTOGESTÂO, como essência do modo de produção comunista, é o sinal mais claro que a única alternativa ao socialismo de Estado é o socialismo autogestionário, e esse se constrói no dia a dia, nas experiências econômicas autogestionárias dos trabalhadores.

No sentido de contribuir com esse que é o tema central de nosso blog, publicamos na íntegra a primeira parte do texto do cubano Pedro Campos, postado no site http://www.kaosenlared.net/. O texto traz elementos que temos desenvolvido ao longo da existencia do nosso blog, ou seja, a necessidade da esquerda de colocar na sua agenda o tema da AUTOGESTÃO ECONÔMICA como essência de um novo projeto de sociedade que supere o capitalismo na prática.
Entendemos que as experiencias de economia solidária são sementes desse processo, que precisam ser regadas com a prática e a teoria dos revolucionários do século XXI, retomando o fio da história que foi perdido durante um longo período de sono teórico e prático da esquerda.



Estado, libertad y estímulo en el socialismo. (1ra parte)

Estado y socialismo. El socialismo participativo, democrático y autogestionario ampliará la participación de los trabajadores y del pueblo en el gobierno hasta suprimir el burocratismo y la corrupción
Pedro Campos

“En realidad, el Estado no es más que una máquina para la opresión de una clase por otra”
F. Engels
En carta a Bebel el 18-28 de marzo de 1875, Engels escribió:
“Habría que abandonar toda esa charlataneríaacerca delEstado, sobre todo después de la Comuna, que no era ya un Estado en el verdadero sentido de la palabra. Los anarquistas nos han echado en cara más de la cuenta esto del “estado Popular”, a pesar de que la obra de Marx contra Proudhon y luego el Manifiesto Comunista dicen claramente que con la implantación del régimen social socialista, el estadose disolverá por si mismo, y desparecerá. Siendo el Estado una institución meramente transitoria… Por eso nosotros propondríamos decir siempre, en vez de la palabra Estado, la palabra Comunidad (Gemeinwesen), una buena y antigua palabra alemana que equivale a la palabra francesa Commune”.

Luego de leer este pasaje, no pueden quedar dudas sobre la forma en que los fundadores concebían el estado socialista: al estilo del de la Comuna de París, en franco proceso de disolución, con carácter transitorio, algo que no será ya un estado “en el verdadero sentido de la palabra” y para rematar, sugerían que ya ni estado se le llamara, si no Comuna.
La práctica del socialismo real del siglo XX les dio la razón a ellos y a todos los revolucionarios que pensaron en la necesaria extinción del estado como parte de la construcción socialista. En este párrafo, Engels señala que “el estado se disolverá por sí mismo” en el nuevo régimen social, sin embargo se hace necesario determinar por qué ocurrió todo lo contrario.
La lógica del pensamiento de Marx y de Engels, sus formas de considerar todos los fenómenos en concatenación como causas y efectos e identificar siempre las últimas instancias, sugieren que si el “estado no se disolvió por sí mismo” como ellos esperaban “en el nuevo régimen”, es sencillamente porque nunca existió “el nuevo régimen social socialista”.

Al respecto, en su obra Del socialismo utópico al socialismo científico, escrita en 1880 por Engels, éste precisó: “El estado moderno, cualquiera que sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista, es el estado de los capitalistas, el capitalista colectivo ideal. Y cuantas más fuerzas productivas suma en propiedad, tanto más se convertirá en capitalista colectivo y tanta mayor cantidad de ciudadanos explotará. Los obreros siguen siendo obreros asalariados, proletarios. La relación capitalista, lejos de abolirse con estas medidas, se agudiza. Más al llegar a la cúspide se derrumba. La propiedad del estado sobre las fuerzas productivas no es solución del conflicto, pero alberga ya en su seno, el medio formal, el resorte para llegar a la solución. Esta solución sólo puede estar en reconocer de un modo efectivo el carácter social de las fuerzas productivas modernas y por lo tanto en armonizar el modo de producción, de apropiación y de cambio con el carácter social de los medios de producción”.

Y nunca hubo “régimen social socialista” porque nunca en aquellos países, que sí llegaron a iniciar su construcción con la concentración inicial de la propiedad en el estado, no fueron capaces de “armonizar el modo de producción, de apropiación y de cambio con el carácter social de los medios de producción”, pues no sustituyeron el trabajo asalariado por el cooperativo-autogestionario, las nuevas relaciones socialistas de producción, que de haber llegado a ser predominantes, sí hubieran posibilitado que la gestión administrativa de la sociedad pasara a manos de los trabajadores y el pueblo, en lugar de quedarse bajo el control del aparato estatal burocrático autoritario, heredado del sistema burgués, al que solo cambiaron los nombres de los ministros. Los estalinistas que reasumieron la forma burguesa de estado, creían que habían cambiado su esencia porque “ahora estaba en manos de los representantes” del proletariado.

La disolución paulatina del estado hubiera sido la consecuencia natural del la socialización de la apropiación, la auto-administración que engendrarían las nuevas relaciones socialistas de producción, los principios del cooperativismo: propiedad o usufructo colectivo, gestión democrática y repartición equitativa del plus-trabajo. El estado de nuevotipo, La Comuna, así surgida y desarrollada, no conllevaría el autoritarismo propio de las relaciones capitalistas asalariadas de producción, donde los dueños de capital explotan a los trabajadores que se ven obligados aceptar su situación por carecer de medios de producción, ni por tanto demandaría los sistemas policiales, judiciales y carcelarios que le son afines.

Si en el socialismo “real” esos sistemas represivos continuaron y hasta se desarrollaron, fue precisamente porque subsistieron las condiciones que los engendraron, es decir las relaciones de producción típicas del capitalismo, sustentadas en el trabajo asalariado, solo que ahora el papel de los capitalistas es asumido por el aparato burocrático estatal.

El “socialismo de estado”, para garantizar el control sobre los medios de producción expropiados a los capitalistas, como no los entregó a los trabajadores en propiedad ni usufructo, se vio obligado a mantener esos aparatos represivos y crear otros para proteger “las propiedades e intereses del estado”.

En la Comuna de París, los trabajadores, eran al mismo tiempo los custodios de los medios de producción, tambiéneran los que integraban los órganos de justicia y eran al mismo tiempo los soldados que lucharon en las barricadas.

El estado es una institución clasista y solo tiene sentido para defender los intereses de una clase contra otra. El socialismo, que debe tender, por naturaleza, a la desaparición de las diferencias entre las clases sociales, puesto que elimina las bases de su existencia al socializar la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción (no la propiedad privada individual, ni sobre medios individuales de producción), lógicamente debe tender a la desaparición de los instrumentos de dominación de una clase sobre otra. De manera que ell mantenimiento de los órganos de represión del estado es, por tanto, un claro indicativo de hasta dónde es real el avance del socialismo.

Pero mientras las clases expropiadas hagan resistencia y exista el imperialismo, los trabajadores y el pueblo tendrán que estar organizados militarmente y con capacidad para derrotar al enemigo, preferiblemente por “no presentación”, pues como han señalado los grandes estrategas militares de la historia: “la mejor manera de ganar la guerra es evitarla”.

Esa fuerza militar del pueblo y para el pueblo, debe estar integrada y conformada principalmente por los propios trabajadores organizados territorialmente en milicias, con un cuerpo de especialistas profesionales, mantenido económicamente por los trabajadores, capaces de defender sus zonas de defensa y medios de producción y vida.

La historia reciente ha demostrado que la defensa de las Revoluciones no radica enla calidad técnica ni la cantidad del armamento, por sí solas, sino en el apoyo del pueblo al proyecto político social y su disposición a defenderlo por medio de la guerra popular revolucionaria armada, con participación de todos, contra el eventual enemigo; por lo cual el concepto de Seguridad Nacional abarca no solo las fuerzas armadas, sino también la economía, la política, la ideología, la cultura y otros aspectos en su integración orgánica.

El análisis de la experiencia actual china, muestra como la creación de una casta burocrático-militar que controla a su vez el aparato político, termina creyéndose dueña ella de los medios de producción, los recursos naturales y la fuerza de trabajo que trata como un capital más que se vende al mejor postor. Esa casta burocrático-militar en China, con tal de mantener el “control” sobre el país, los recursos y los medios de producción, ha terminado aliándose al capital internacionalen la explotación asalariada de la clase trabajadora, entregándole -de hecho- el más importante de los recursos productivos: la fuerza de trabajo, hasta ofertarla como “ejército de reserva asalariada” contra el resto de los trabajadores del mundo, uno de los principales factores del actual disloque económico mundial.

En la misma obra señalada Engels indicó: “… las últimas causas de todos los cambios sociales y de todas las revoluciones políticas no deben buscarse en las cabezas de los hombresni en la idea que ellos se forjen de la verdad eterna ni de la eterna justicia, sino en las transformaciones operadas en el modo de producción y de cambio, han de buscarse no en la filosofía, si no en la economía de la época de que se trate.”

De manera que la garantía de que lo ocurrido en China, no se repita en otras partes, no está en las buenas intenciones del gobierno o los buenos gobernantes, sino en la forma en que se asuman las relaciones de producción y apropiación y la estructura misma de los órganos armados, si se conforman como entes separados de la sociedad o imbricados con su sistema productivo y comunal. Los antídotos que pueden evitar algo semejante a lo que está ocurriendo en China, son el desarrollo de la Autogestión Socialista y el fortalecimiento de las milicias de obreros, campesinos y estudiantes, vinculando estrechamente sus unidades de base territoriales a los centros de producción y estudio, como eje principal de las unas fuerzas armadas populares.

El socialismo participativo y democrático, sustentado en las relaciones de producción cooperativas-autogestionarias, ampliaría paulatinamente la participación de los trabajadores y del pueblo en el gobierno real, en detrimentopaulatino de la burocracia, hasta su extinción, puesto que las instituciones de poder central y social irán perdiendo su control directo sobre la administración de los procesos económicos que deberán pasar a los colectivos de trabajadores y sociales, e irán quedando sólo para cuestiones generales metodológicas, regulativas y de planeación.

Socialismo por la vida.
La Habana, 18 de junio de 2008

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